Recorrer la Bahía San Sebastián

La gran bahía San Sebastián recibe a los visitantes que buscan disfrutar de la costa y su avifauna. Se encuentra ubicada aproximadamente a 80 km al norte de la ciudad de Río Grande, por la ruta nacional N° 3, y presenta una de las mayores concentraciones de aves del neotrópico, entre las que se destacan la Becasa de Mar y el Playero Rojizo, entre otras.

La Reserva Costa Atlántica comprende la franja costera que se extiende desde Cabo Nombre, al norte de la Bahía San Sebastián, hasta la desembocadura del río Ewan al sur, con una extensión aproximada de 220 kilómetros, siendo parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, máxima distinción que puede obtener un sitio de parada y descanso de aves migratorias, y un humedal de importancia internacional definido por la convención Ramsar.

La bahía es el sector más importante de la reserva, siendo un valle fluvial del Pleistoceno ahora inundado, ancho y semicircular, con aguas poco profundas, y una gran zona de intermareal de barro expuesto en la bajamar, presentando protección y lugares aptos para el asentamiento, y nidificación para la fauna emplumada. Se encuentra parcialmente cerrada al norte por la Península El Páramo y la amplitud de las planicies de marea, junto a la presencia de sectores de plataformas de erosión de olas –también denominadas “restingas”– son características sobresalientes de todo el sector costero comprendido en la reserva.

Recorrer la Bahía San Sebastián

La gran bahía San Sebastián recibe a los visitantes que buscan disfrutar de la costa y su avifauna. Se encuentra ubicada aproximadamente a 80 km al norte de la ciudad de Río Grande, por la ruta nacional N° 3, y presenta una de las mayores concentraciones de aves del neotrópico, entre las que se destacan la Becasa de Mar y el Playero Rojizo, entre otras.

La Reserva Costa Atlántica comprende la franja costera que se extiende desde Cabo Nombre, al norte de la Bahía San Sebastián, hasta la desembocadura del río Ewan al sur, con una extensión aproximada de 220 kilómetros, siendo parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, máxima distinción que puede obtener un sitio de parada y descanso de aves migratorias, y un humedal de importancia internacional definido por la convención Ramsar.

La bahía es el sector más importante de la reserva, siendo un valle fluvial del Pleistoceno ahora inundado, ancho y semicircular, con aguas poco profundas, y una gran zona de intermareal de barro expuesto en la bajamar, presentando protección y lugares aptos para el asentamiento, y nidificación para la fauna emplumada. Se encuentra parcialmente cerrada al norte por la Península El Páramo y la amplitud de las planicies de marea, junto a la presencia de sectores de plataformas de erosión de olas –también denominadas “restingas”– son características sobresalientes de todo el sector costero comprendido en la reserva.