Volvé a explorar el fin del mundo

La llegada de la primavera y luego el verano otorgan a Tierra del Fuego largas horas de luz que nos invitan a pasear y explorar.

Las montañas desnudan sus faldas rocosas, y en los valles, la vida florece en un nuevo ciclo. Entre ñires y lengas te internás en los bosques que vuelven a vestirse de verde. A través de las ramas, ves el sol que destella en el azul del mar. El canto de las aves retorna sobre las ramas de los árboles, mientras la isla despierta del letargo blanco del invierno.

Es hora de salir, caminar, y contemplar.

Cruzando los Andes hacia el este, encontrarás la quietud de los lagos, colinas y bosques, que podés disfrutar en largos atardeceres de luz . Estás en el ecotono, el centro de la isla.

Hacia el norte, la estepa dorada se extiende en el horizonte. Aquí  podés escuchar el  viento soplando indomable sobre los campos y las estancias, mientras el ganado pasta apaciblemente. A lo lejos, el mar Atlántico ruge en oleadas que se mezclan con los gritos de las gaviotas y el recuerdo de antiguos naufragios.

Este es el momento de volver a admirar  los paisajes del Fin del Mundo. Sea por la ruta, por un sendero, a orillas de un lago o navegando por el Canal Beagle, vení a conectarte con la energía que renueva todo en esta estación.

Porque disfrutar está en nuestra naturaleza.

Tierra del Fuego es Naturaleza Al Fin.

Volvé a explorar el fin del mundo

La llegada de la primavera y luego el verano otorgan a Tierra del Fuego largas horas de luz que nos invitan a pasear y explorar.

Las montañas desnudan sus faldas rocosas, y en los valles, la vida florece en un nuevo ciclo. Entre ñires y lengas te internás en los bosques que vuelven a vestirse de verde. A través de las ramas, ves el sol que destella en el azul del mar. El canto de las aves retorna sobre las ramas de los árboles, mientras la isla despierta del letargo blanco del invierno.

Es hora de salir, caminar, y contemplar.

Cruzando los Andes hacia el este, encontrarás la quietud de los lagos, colinas y bosques, que podés disfrutar en largos atardeceres de luz . Estás en el ecotono, el centro de la isla.

Hacia el norte, la estepa dorada se extiende en el horizonte. Aquí  podés escuchar el  viento soplando indomable sobre los campos y las estancias, mientras el ganado pasta apaciblemente. A lo lejos, el mar Atlántico ruge en oleadas que se mezclan con los gritos de las gaviotas y el recuerdo de antiguos naufragios.

Este es el momento de volver a admirar  los paisajes del Fin del Mundo. Sea por la ruta, por un sendero, a orillas de un lago o navegando por el Canal Beagle, vení a conectarte con la energía que renueva todo en esta estación.

Porque disfrutar está en nuestra naturaleza.

Tierra del Fuego es Naturaleza Al Fin.