Reserva Natural Privada Estancia Harberton

Reserva Natural Privada Estancia Harberton

Ubicación: La estancia está situada sobre el Canal Beagle, a 70 km en promedio, al este de la ciudad de Ushuaia. Esta zona se encuentra dentro del Departamento Ushuaia. Valor de conservación: Si bien la estancia no se encuadra dentro de ninguna figura actual de área protegida, los valores radican en que es una de […]

Cómo llegar

Se puede acceder por tierra o mar. Por tierra desde la ciudad de Ushuaia, tomando la Ruta Nacional Nº 3 hasta Rancho Hambre (40 km asfalto), tomando entonces la Ruta Provincial J (45 km ripio), en un recorrido total de aproximadamente una hora y media. No hay servicio de transporte público, para llegar se puede alquilar un taxi, minibus (combi), contratar un viaje organizado o alquilando su propio vehículo (si no se cuenta con vehículo propio); se recomienda partir con el tanque de combustible lleno, ya que no hay estaciones de servicio fuera de la ciudad. Para visitar la estancia por mar, se navega 60 km hacia el este de Ushuaia, tres compañías llevan regularmente pasajeros al casco de la estancia; Rumbo Sur y Tolkeyén Patagonia visitan Harberton durante una hora y media, tiempo suficiente para que los pasajeros realicen una visita guiada del casco y luego retornar navegando a Ushuaia, en una excursión de día completo. Mientras que Catamaranes Canoero brinda la opción de desembarcar en la estancia durante tres horas y media, retornando a Ushuaia por bus, o bien por mar sin desembarcar.

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Ubicación: La estancia está situada sobre el Canal Beagle, a 70 km en promedio, al este de la ciudad de Ushuaia. Esta zona se encuentra dentro del Departamento Ushuaia.

Valor de conservación:

Si bien la estancia no se encuadra dentro de ninguna figura actual de área protegida, los valores radican en que es una de las áreas más antiguas que presentan dentro de su plan de manejo ganadero, sitios de conservación. Ejemplo son, “El Parque”, que resguarda una muestra de bosque mixto costero, y la isla Yecapasela (Martillo), donde se desarrolla una de las pingüineras más grandes próxima a la ciudad Ushuaia.

¿Qué servicios ofrece?

La reserva cuenta con hospedajes, camping libre y servicio de comidas brindados por la casa de Té Mánacatush. Además, ofrece visitas guiadas a la estancia y zonas aledañas. Dentro del predio, se encuentra el reconocido museo de biología marina, Acatushún de Aves y Mamíferos Australes. Se trata de un museo-laboratorio creado para el estudio de la biología de los mamíferos marinos (principalmente delfines) y aves del extremo austral de Sudamérica. Es el resultado de más de 34 años de investigación científica de la fundadora, Natalie Goodall, esposa del administrador de la estancia, y su colección contiene esqueletos de más de 2.700 mamíferos marinos y 2.300 aves.

Por otra parte, se pueden hacer navegaciones a las islas vecinas, y para los más aventureros, desde la estancia nace la senda Lucas Bridge, es un trekking de 2 o 3 días y finaliza en la cabecera del lago Khami (Fagnano).

Descripción:

La estancia tiene una superficie aproximada de 20.000 hectáreas que incluyen montañas, bosques, lagos e islas, y desde la apertura de la ruta en 1978 ha sido manejada como una reserva natural. Dos sitios de la estancia tienen especial protección: “El Parque”, en el casco de la estancia y la Isla Yécapasela (Isla Martillo) e islas adyacentes. Esta isla fue originalmente utilizada por la familia Bridges para ovejas e incluso vacunos, pero estos fueron removidos en la década de 1960, surgiendo una colonia de pingüinos.
El Parque es una porción de bosque mixto, representativo de la franja costera en esa zona de la isla, siendo la reserva más antigua de la isla, cercada por la familia bridges en 1890 para proteger los árboles del ganado. En Isla Yécapasela se encuentra una colonia de unas 3000 parejas reproductivas de pingüinos de magallanes durante la primavera y verano, y unas 25 parejas de pingüinos de vincha o papúa (Pygoscelis papua) que permanecen todo el año.  La isla es el hábitat perfecto para estos pingüinos, ya que hay muy pocos predadores en el área, abundante comida y el suelo y la vegetación proveen del adecuado refugio para los nidos y crías. Además, en los acantilados, hacia el sur de la isla hay alrededor de 155 parejas de cormoranes roqueros (Phalacrocorax magellanicus), que anidan en ese sector. En la isla también es posible observar skúas (Catharacta chilensis) y otras aves, y ocasionalmente algún pingüino rey (Aptenodytes patagonica).

La bahía Harberton, es una gran bahía sobre el canal Beagle, que fue modelada por los agentes glaciarios. A diferencia de otras, no es está acompañada de bosque, si no que está acompañada por colinas, producto de la actividad glaciaria, de la última glaciación.
Historia de creación (http://www.estanciaharberton.com/historia.html):
La Estancia Harberton es la más antigua en el sector argentino de Tierra del Fuego. Su fundador, Thomas Bridges, era un huérfano encontrado sobre un puente en Inglaterra, que luego fue adoptado por un misionero Anglicano, el Rev. G. P. Despard. En 1856, a los 13 años de edad, fue llevado con su familia adoptiva a las Islas Malvinas, donde se estaba instalando una misión. Allí, aprendió el idioma Yahgán, la lengua de los canoeros Yámana del sur de Tierra del Fuego, quienes fueron llevados a Malvinas para su entrenamiento. Durante su primer viaje a Tierra del Fuego, en 1863, pudo hablar con los fueguinos y explicar el objetivo de la Misión. Fundó la Misión Anglicana en Ushuaia en 1870, estableciéndose de forma permanente con su esposa, Mary Ann Varder, y su pequeña hija Mary, en 1871.
En 1884 recibió a la primera expedición argentina a Tierra del Fuego, en la cual se estableció la subprefectura en Ushuaia. Dos años más tarde, después de treinta años con las misiones de Keppel y Ushuaia, Bridges recibe la ciudadanía argentina y una donación de tierras del Congreso de la Nación, como reconocimiento del Presidente Julio A. Roca por su trabajo con los nativos y náufragos en la región del Cabo de Hornos. La estancia que fundó, primeramente llamada Downeast, está localizada a 60 km al este de Ushuaia. Fue denominada Harberton por el lugar de origen de su esposa, en Devon, Inglaterra, y fue la primer empresa productiva en Tierra del Fuego.
Hoy, la estancia pertenece a los nietos de Will y Lucas, hijos de Thomas Bridges. Su administrador, Thomas D. Goodall, es cuarta generación (bisnieto) del fundador y vive en la estancia con su familia (miembros de la quinta y sexta generación), en la casa original construida en 1887.
Declarada Monumento Histórico Nacional en 1999, la estancia mantiene su arquitectura original, con edificios en madera cubiertos con chapa acanalada, sus jardines, muelles y terrazas de piedra. Originalmente operando con ganado ovino (para lana) y bovino (para carne), Harberton también tuvo el primer almacén e importaba mercaderías para todo el sur de Tierra del Fuego, vendiendo también vegetales, carne y víveres a los mineros de la época.
Existen muchos libros y artículos sobre la familia Bridges y Tierra del Fuego, pero el clásico innegable sigue siendo “El Último Confín de la Tierra”, escrito por E. Lucas Bridges, hijo del fundador.
Como estancia, las ovejas gradualmente fueron removidas, sobre todo después de 1995, por su escasa rentabilidad. Hoy la estancia cuenta con ganado vacuno únicamente y está abierta al público desde la década de 1980. A partir de 1978 estas tierras reciben un tratamiento especial de parte de sus propietarios, aunque no se encuadra dentro de ninguna figura actual de área protegida.

 

Uno de sus atractivos es la “Senda Bridges”
En 1898, Lucas Bridges abre este sendero con ayuda de los Shelknam (Ona), quienes recurrieron a la familia para solicitar su protección debido a los avances de las estancias sobre el norte de Tierra del Fuego. Lucas comprendió que las tierras al norte eran mucho mejores para el ganado que las de Harberton, y compró algunas secciones, alquilando otras al gobierno argentino. Luego, utilizó el sendero para llevar rebaños de ovejas y tropillas de caballos a la nueva estancia (llamada primeramente Río Fuego y más tarde Viamonte) sobre la costa atlántica. Los empleados eran, prácticamente en su totalidad, Onas.
El sendero presentaba condiciones muy desfavorables. Había que vadear los ríos Varela y Rancho Lata más de cien veces sobre el lado sur de la montaña, y otras cien veces al Río Heinenshiken (Valdez), sobre el lado norte. El sendero finalizaba en la cabecera este del Lago Fagnano; hacia el norte, los bosques se dispersan y no se utilizó ningún sendero en especial.
En 1916 se emplearon a presos de la Cárcel de Ushuaia para mejorar el sendero, que fue llamado entonces “El Camino de Gobierno”, aunque sólo fuera un sendero y no realmente una ruta. Este fue el único “camino” que unía Río Grande y Ushuaia hasta 1937, cuando se construye un nuevo camino hacia el oeste, el Paso Garibaldi (hoy Ruta 3), transitándose en vehículo por primera vez en 1949.
La senda original prácticamente ha desaparecido, especialmente en los valles inundados con castoreras. Hacia el norte, el sendero ya no existe debido a las voladuras de roca en el Cerro Jeujepen para construir el puerto de Río Grande. Sin embargo, algunos aventureros todavía caminan por la senda cada verano.